Mientras Tocopilla intenta levantarse entre el barro, los escombros y las viviendas dañadas, en la sede del Club Social y Deportivo Juventud Unida la emergencia se enfrenta de otra manera: con ollas encendidas, manos voluntarias y más de 80 platos de comida servidos cada día.

Allí funciona el Comedor Solidario impulsado por Gustavo Carrasco, consejero regional por la provincia de Tocopilla, junto al cocinero Cristian López y un equipo de colaboradores. La iniciativa nació como una respuesta directa a las necesidades de las personas afectadas por las intensas lluvias y los aluviones que golpearon al puerto.

La emergencia comenzó con el paso de una baja segregada que dejó cerca de 30 milímetros de lluvia entre el 17 y el 18 de agosto, una cifra extraordinaria para una zona que promedia alrededor de cinco milímetros al año. Las precipitaciones activaron quebradas, provocaron remociones en masa y obligaron a evacuar sectores como Pacífico Norte, Tres Marías, 5 de Octubre, 18 de Septiembre, Almirante Riveros y O’Higgins. La gravedad de la situación llevó a decretar Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe para la provincia.

El municipio estimó inicialmente que cerca del 60% de las viviendas de la comuna presentaba algún nivel de afectación. Familias perdieron enseres o vieron sus casas cubiertas por agua, barro y sedimentos, mientras los trabajos de emergencia se concentraban en despejar caminos y recuperar la conectividad. (El País Chile)

En ese escenario surgió el comedor, que lleva aproximadamente seis días funcionando con el objetivo de asegurar un plato de comida a quienes hoy más lo requieren.

“Estamos en las dependencias de la sede del Club Juventud Unida, en el puerto de Tocopilla, donde hemos levantado nuestro Comedor Solidario como una forma de ayudar a la gente que hoy más lo requiere y necesita”, señaló Carrasco.

De acuerdo con el consejero regional, diariamente se entregan más de 80 raciones, esfuerzo que ha sido posible gracias a las personas que han aportado alimentos y recursos.

“Agradecemos a toda la gente que nos ha colaborado con alimentos y recursos para que esto pueda llevarse a cabo. Cualquier persona que quiera ayudar puede ponerse en contacto con nosotros y contribuir a que este comedor continúe”, agregó.

De un plato sencillo a un almuerzo completo

El cocinero Cristian López relató que la iniciativa comenzó el viernes con una preparación sencilla acompañada de pan y jugo. Con el paso de los días aumentó el número de asistentes y el menú pudo ampliarse gracias a las donaciones recibidas.

“Comenzamos con un plato, un pancito y un jugo. Ahora ya estamos implementando una entrada y un plato de fondo, además del jugo y el pan”, explicó.

El comedor no está dirigido únicamente a quienes sufrieron daños en sus viviendas. La invitación también se extiende a voluntarios, jóvenes y personas que trabajan en terreno retirando barro y escombros, para que puedan hacer una pausa, descansar y alimentarse antes de continuar con las tareas de recuperación.

López destacó que el crecimiento del espacio ha sido posible por el compromiso del equipo de trabajo y de quienes han entregado insumos. Sin embargo, advirtió que su continuidad dependerá de que la comunidad mantenga el apoyo.

Una ayuda que podría permanecer

Aunque el comedor surgió después de los aluviones, la llegada diaria de personas dejó al descubierto una necesidad que va más allá de la emergencia. Por ello, sus impulsores no descartan que el espacio pueda mantenerse durante más tiempo.

“Este comedor nace después de la emergencia que nuevamente afecta al puerto de Tocopilla, pero quizás pueda mantenerse, porque hay mucha gente que está llegando por la necesidad de tener un platito de comida”, sostuvo Carrasco.

La convocatoria difundida al iniciar la iniciativa indicó que el comedor funciona en la sede del Club Juventud Unida, ubicada en avenida Alexis Sánchez 2846, entre las 13:00 y las 14:00 horas. Sus organizadores mantienen abierto el llamado a colaborar con alimentos, recursos o trabajo voluntario.

En una ciudad que todavía cuantifica los daños dejados por las lluvias, el comedor se ha convertido en un punto de encuentro y apoyo. Cada almuerzo representa un alivio concreto para una familia afectada, pero también una señal de organización comunitaria: mientras Tocopilla trabaja por ponerse nuevamente de pie, la solidaridad se sigue sirviendo todos los días.