Especialistas advierten que la búsqueda constante de mayor musculatura, las dietas rígidas y el ejercicio excesivo también pueden ser señales de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA).
Cuando se habla de trastornos de la conducta alimentaria, suele pensarse en personas preocupadas por bajar de peso. Sin embargo, en hombres la problemática puede presentarse de otra manera, la obsesión por aumentar la musculatura, reducir la grasa corporal o conseguir un determinado físico puede esconder conductas alimentarias y de ejercicio que requieren atención.
Un estudio publicado en 2026 en International Journal of Eating Disorders advierte que los TCA en hombres continúan siendo sub detectados. Además destaca entre sus manifestaciones la preocupación por la musculatura, el ejercicio compulsivo y las dietas rígidas.
“En algunos hombres, la preocupación no está puesta en ser más delgados, sino en verse más musculosos o definidos. Eso puede hacer que ciertas conductas problemáticas sean más difíciles de reconocer, porque socialmente pueden interpretarse como disciplina, esfuerzo o preocupación por la salud”, explica Macarena Zuleta, psicóloga clínica y cofundadora de Centro CADDA.
Cuando “comer sano” y entrenar se vuelven una obsesión
Eliminar determinados alimentos o aumentar las horas de entrenamiento no necesariamente significa que exista un TCA. La señal de alerta aparece cuando estas conductas se vuelven inflexibles y comienzan a generar ansiedad, culpa o interferir con la vida cotidiana.
“Entre las señales que pueden pasar inadvertidas están eliminar grupos completos de alimentos, pesar o medir constantemente las porciones, saltarse comidas, compensar lo que se comió con ejercicio, aumentar progresivamente las horas de entrenamiento y sentir culpa o ansiedad cuando no se puede cumplir la rutina”, agrega Zuleta.
Desde Cadda también señalan que puede existir una preocupación permanente por la apariencia, mirarse repetidamente al espejo para evaluar la musculatura, compararse con otros hombres o sentir que nunca se tiene suficiente masa muscular, incluso cuando objetivamente existe un desarrollo muscular importante.
“Es importante mirar la relación que la persona tiene con la comida y con su cuerpo, y no solamente su peso. Un hombre puede verse saludable, tener un cuerpo musculoso y aun así estar atravesando una relación problemática con la alimentación o el ejercicio, que lo lleven a conductas de riesgo como rigidez con el ejercicio, obsesión con la comida y el abuso de suplementos para incrementar su masa muscular, entre otros”, señala Pamela Campi, nutricionista y cofundadora de Centro CADDA.
Las especialistas enfatizan que cuando la alimentación, el ejercicio o la preocupación por el cuerpo comienzan a ocupar gran parte del día, generan angustia, aislamiento o afectan las actividades habituales, es recomendable consultar a un experto.
“Detectar estas señales a tiempo es fundamental. El objetivo no es cuestionar que una persona quiera hacer ejercicio o alimentarse saludablemente, sino identificar cuándo estas conductas dejan de ser flexibles y comienzan a generar sufrimiento o afectar su vida”, concluye Zuleta.


