Un duro golpe al bolsillo de los chilenos se podría concretar para la próxima semana tras confirmarse las proyecciones de un violento ajuste en el valor de los combustibles.
De acuerdo con las estimaciones del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, el próximo jueves 22 de octubre las gasolinas podrían registrar una alza cercana a los $41,3 por litro, mientras que el diésel sufriría un incremento que bordeará los $90 por litro, consolidando una seguidilla de aumentos que ahoga al transporte y a la economía familiar.
El origen de esta escalada responde a la cotización del petróleo Brent, la que se disparó de US$102 a US$105,8 por barril en apenas una semana, impulsada por la inestabilidad internacional tras los recientes ataques de Yemen contra infraestructura petrolera y civil en Arabia Saudita. A esta volatilidad global se suma el deterioro de la moneda nacional frente al dólar estadounidense, que promedió los $982 durante la semana, encareciendo directamente la importación de derivados del petróleo.
La situación resulta particularmente crítica en el caso del diésel. El mecanismo estatal encargado de contener las variaciones extremas, el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), opera al límite de su capacidad. La herramienta técnica muestra un margen de contención significativamente menor para el diésel en comparación con las gasolinas, acumulando alzas en semanas previas: $97,4 por litro el 20 de agosto, $89 el 10 de septiembre y $95 el 1 de octubre.
Aunque las estimaciones técnicas aún deben ser ratificadas en el informe oficial de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), el panorama avizora una inminente presión inflacionaria. El alza de los combustibles -de concretarse- impacta de lleno en los costos de transporte de carga y pasajeros, amenazando con traspasarse de inmediato a los precios de bienes de primera necesidad y condicionando el costo de la vida para las próximas semanas.


