IQUIQUE – En un fallo judicial sin precedentes, la justicia ordenó el pago de una millonaria indemnización de 100 millones de pesos tras acreditarse un devastador error de diagnóstico que paralizó la vida de una paciente y su núcleo familiar. Norma, una adulta mayor que actualmente tiene 93 años, pasó cuatro años de su vida convencida de que le restaban pocos meses de vida debido a un supuesto cáncer terminal incurable.
El calvario -publicado en LUN– comenzó cuando el personal médico del Hospital Regional de Iquique erró severamente en las conclusiones de sus análisis clínicos, catalogando los severos dolores de la mujer como una etapa oncológica irreversible. Debido a este diagnóstico, la paciente fue enviada a su hogar bajo un régimen de cuidados paliativos extremos que incluía la administración constante de morfina para contener el dolor. Durante casi media década, su estado físico decayó hasta dejarla postrada, mientras su familia iniciaba de manera anticipada todas las gestiones pertinentes para su eventual funeral.
La impactante verdad salió a la luz pública luego de que la paciente sufriera un paro cardiorrespiratorio. Tras recibir incluso la unción de los enfermos ante su inminente deceso, un nuevo médico de turno reevaluó los exámenes y detectó la insólita equivocación: el presunto tumor letal eran, en realidad, cálculos renales severos.
La mujer fue sometida a una intervención quirúrgica de urgencia para remover los cálculos, logrando revertir de forma inmediata la totalidad de los síntomas y dolencias que la aquejaban. A raíz del daño moral y físico infligido tanto a la afectada como a su hija y cuidadora, el tribunal decretó la sanción económica en contra del Servicio de Salud de Tarapacá y el Hospital de Iquique. Éstos últimos presentaron un recurso para dejar sin efecto la sentencia de primera instancia. Ante eso, la familia declaró a LUN que están «tranquilos» y que poseen los medios de prueba que acreditan que la paciente «fue sometida a un montón de tratamientos innecesarios«.


