Planetas errantes y galaxias ocultas: Los históricos hallazgos que exploran el corazón de la Vía Láctea

Un equipo internacional de astrónomos y científicos, con una destacada participación de la Universidad Andrés Bello (UNAB), presentó los primeros y reveladores resultados del proyecto de exploración infrarroja que analiza el centro de nuestra galaxia, logrando mapear zonas del espacio que hasta ahora permanecían ocultas por densas nubes de polvo cósmico.

El estudio, desarrollado mediante observaciones de alta precisión desde los observatorios del norte de Chile, ha permitido descubrir una población inédita de planetas errantes —cuerpos celestes de masa planetaria que vagan de forma independiente por el espacio sin estar ligados gravitacionalmente a ninguna estrella—, además de identificar galaxias lejanas que se encontraban ocultas tras la estructura central de la Vía Láctea.

Liderado por el Dr. Matías Gómez, director del Instituto de Astrofísica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Andrés Bello (UNAB), junto al investigador Francisco Nogueras-Lara, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, el proyecto busca caracterizar espectroscópicamente miles de objetos previamente identificados, entre ellos estrellas, cúmulos, planetas errantes y galaxias. El proyecto fue seleccionado por el Observatorio Europeo Austral (ESO) como uno de sus Public Surveys y contempla cerca de 1.300 horas de observación durante tres años.

Avances tecnológicos para revelar el universo escondido

El hito científico fue posible gracias al uso de instrumentos de última generación capaces de captar la radiación infrarroja, tecnología que atraviesa las barreras de gas y materia interestelar del bulbo galáctico. Este avance ha permitido a los investigadores construir un mapa tridimensional de la región con una resolución sin precedentes.

Entre los principales descubrimientos destaca la identificación de decenas de posibles planetas errantes, lo que constituye un insumo clave para comprender la formación de sistemas planetarios y los procesos de eyección planetaria en las etapas tempranas de las galaxias. Asimismo, la detección de estructuras galácticas ubicadas a millones de años luz de la Tierra, las cuales permanecieron invisibles para la astronomía óptica tradicional debido al bloqueo de la luz por el polvo galáctico, junto a un censo masivo de estrellas en el núcleo galáctico que permitirá precisar la edad, composición química y dinámica de la zona más densa de la Vía Láctea.

Primer año de observaciones y nuevos descubrimientos en camino

Desde la Universidad Andrés Bello destacaron el alcance de la investigación, subrayando que estos datos representan solo la primera etapa de un catálogo monumental que quedará a disposición de la comunidad científica internacional.

El proyecto se encuentra actualmente cerrando su primer año de turnos observacionales, con seis “runs” realizados y equipos en los que participaron investigadores experimentados con estudiantes y jóvenes investigadores. Además de producir nuevos resultados científicos, esta modalidad ha permitido formar capacidades técnicas y transmitir experiencia en el uso de KMOS directamente desde Cerro Paranal.

“Tenemos un paper aceptado, y hay muchos más que debieran venir en los próximos meses”, adelanta Gómez. A ello se suma la participación de estudiantes de pregrado, postgrado y doctorado, quienes ya están incorporando datos del proyecto en sus investigaciones.

Los primeros resultados son, por tanto, solo una muestra de lo que puede entregar este ambicioso sondeo. Con miles de objetos aún por observar y analizar, el KMOS VVVX-GalCen permitirá seguir explorando algunos de los lugares más difíciles de estudiar de nuestra galaxia y, al mismo tiempo, descubrir objetos y estructuras que hasta ahora permanecían ocultos para los telescopios.

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