Una grave emergencia sanitaria y de conservación golpea al Zoológico Nacional de Santiago, luego de que se confirmara el deceso de nueve ejemplares de pingüino que se encontraban bajo la custodia directa del recinto administrado por el Parque Metropolitano (Parquemet). La pérdida de esta numerosa cantidad de individuos, ocurrida entre el 25 de enero y el 26 de junio de 2026, encendió de inmediato las alarmas tanto en la comunidad científica como entre las organizaciones dedicadas a la protección y defensa de la fauna silvestre. El episodio de mayor gravedad ocurrió en abril, cuando murieron seis ejemplares en tan solo ocho días.
De acuerdo a antecedentes obtenidos vía Transparencia por El Mostrador, muestran una seguidilla de muertes asociadas a problemas digestivos por la ingesta de materiales de sus propios nidos, conducta conocida como «la pica».
La pregunta abierta por el medio es: ¿Por qué un pingüino –un depredador piscívoro estricto– comería compulsivamente la paja de su propio nido hasta provocarse la muerte? El Mostrador cita literatura especializada, la que coincide en que la conducta de pica «es una manifestación médica de estrés ambiental severo, hacinamiento o hambre secundaria.«
La médica veterinaria, Claudia Ulloa, explica a Ladera Sur que, en animales bajo cuidado humano «puede estar causado por diversos factores, falta de estímulos o de diversidad en el ambiente para expresar su comportamiento, estrés, deficiencias nutritivas, dolor crónico o agudo, entre otros».
Tras constatar la muerte de los nueve ejemplares, la dirección del recinto activó un plan de contingencia sanitaria para aislar la zona del hábitat y proteger al resto de la colonia de aves marinas que habita en las instalaciones. De manera simultánea, se instruyó la realización de necropsias y exámenes toxicológicos e histopatológicos de urgencia en laboratorios especializados, con el fin de determinar si el origen del fallecimiento masivo responde a una patología infecciosa —como un brote bacteriano o viral—, a una contaminación alimentaria o a alguna falla en los sistemas de filtración y regulación del agua de los estanques.
Fiscalización, peritajes y presiones por esclarecer los hechos
El caso escaló rápidamente al ámbito de la fiscalización ambiental y de protección animal. Organismos competentes y de bienestar de fauna silvestre iniciaron la revisión de los registros del zoológico para auditar los historiales clínicos, los planes de nutrición y las bitácoras de mantenimiento de la infraestructura donde permanecían las aves.
En este contexto, las autoridades del Parque Metropolitano expresaron su profunda preocupación por el hecho y se comprometieron a transparentar la totalidad de los informes técnicos una vez concluidos los peritajes veterinarios. Asimismo, se dio paso a un sumario administrativo interno orientado a establecer o descartar eventuales negligencias en los protocolos de manejo diario, mientras se evalúa la implementación de reformas estructurales en las áreas de cuidado de especies amenazadas para evitar que una tragedia de estas características vuelva a repetirse.
¿Y el decreto de protección?
En marzo de 2026, se retiró de la Contraloría General de la República el decreto que buscaba declarar al pingüino de Humboldt como Monumento Natural de especie, situación que -a la fecha- no ha tenido avances.


