Ley de Protección de Datos podría postergarse hasta 2027: ¿qué deben revisar las empresas que venden por WhatsApp?

– La iniciativa aprobada por el Senado aún debe pasar por la Cámara de Diputados. Desde IMPULSA Suite recomiendan avanzar desde ahora en permisos de acceso, uso de datos y trazabilidad de las conversaciones.

El Senado aprobó el proyecto que busca postergar hasta el 15 de octubre de 2027 la entrada en vigencia de la Ley 21.719 de Protección de Datos Personales. La iniciativa continúa su tramitación en la Cámara de Diputados, por lo que el cambio de fecha todavía no es definitivo. Mientras no se complete el proceso legislativo y se publique la modificación, el plazo legal sigue siendo el 1 de diciembre de 2026. Para las empresas que venden o atienden por WhatsApp, el debate plantea una pregunta concreta: ¿están en condiciones de saber dónde están los datos de sus clientes y quién puede utilizarlos?

La preparación empresarial presenta brechas. Según el Deloitte Data Privacy Readiness Report 2026, elaborado junto con la Cámara de Comercio de Santiago y publicado en septiembre, el 52% de las 91 empresas consultadas entre enero y julio declara un bajo nivel de preparación frente a la normativa. Además, el 86% no dispone de mecanismos robustos para gestionar los derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición y portabilidad de los datos. En la operación comercial, prepararse implica revisar situaciones cotidianas: teléfonos de clientes guardados en dispositivos personales, conversaciones compartidas entre ejecutivos o contactos incorporados a campañas sin un registro claro de su origen y finalidad.

“Contar con más tiempo debería servir para ordenar la operación. Si una empresa no sabe quién tiene acceso a sus contactos, de dónde provienen o para qué se están utilizando, tiene una tarea pendiente que debe comenzar a resolver desde ahora”, señala Matías Concha, CEO de IMPULSA Suite, plataforma chilena de CRM y Partner Oficial de WhatsApp API en LATAM.

Una primera medida es identificar qué información se recoge y para qué se utiliza. Un número recibido para responder una cotización no debería incorporarse automáticamente a cualquier campaña comercial. Las empresas deben revisar la base que permite cada uso, informar sus finalidades y conservar evidencia del consentimiento cuando corresponda. También necesitan procedimientos para registrar y respetar las solicitudes de quienes no quieren seguir recibiendo comunicaciones.

El segundo paso es definir accesos y mantener la trazabilidad comercial: establecer quién puede consultar, descargar o modificar información, retirar permisos cuando alguien deja el equipo y conservar un historial de atención bajo criterios de seguridad y plazos definidos. Integrar WhatsApp Business Platform, mediante su API oficial, con un CRM puede facilitar la gestión compartida y el seguimiento de interacciones. Sin embargo, incorporar estas herramientas no garantiza por sí solo el cumplimiento: debe acompañarse de políticas internas, capacitación y revisión de los proveedores que intervienen en el tratamiento de datos.

“Cuando un cliente pide dejar de recibir mensajes, esa solicitud debe quedar registrada y ser visible para quienes lo atienden. Si cada ejecutivo administra su propia lista, la empresa puede volver a contactarlo sin saber que ya había solicitado lo contrario. Ordenar esa información permite coordinar al equipo y respetar las decisiones del cliente”, agrega Matías Concha.

Finalmente, las organizaciones deberían establecer plazos de conservación y responsables para atender solicitudes sobre información personal, evitando acumular indefinidamente conversaciones y documentos. “La trazabilidad permite reconstruir cómo se atendió a un cliente, qué información se utilizó y quién intervino. Una eventual postergación es una oportunidad para instalar esos controles antes de que el plazo vuelva a apremiar”, concluye Concha.

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