El Banco Central confirmó que la economía chilena se contrajo un 0,5% durante el primer trimestre de 2026, una cifra peor a la anticipada por el Imacec, que proyectaba una caída de 0,3%.
El dato encendió las alertas por el bajo dinamismo de la actividad económica, especialmente porque el país sigue mostrando señales de estancamiento desde 2022, sin consolidar un ciclo expansivo sostenido.
Uno de los sectores más golpeados fue la minería, que acumuló su tercera caída consecutiva, mientras las exportaciones de cobre retrocedieron 6,79%. En paralelo, el PIB no minero cerró en 0,0%, reflejando una economía que no logra despegar con fuerza.
El escenario vuelve a instalar una pregunta de fondo: cómo Chile puede crecer, diversificar su matriz productiva y reactivar sectores estratégicos como la minería, la industria forestal y la salmonicultura, sin seguir dependiendo de impulsos parciales o de discursos de recuperación que no se reflejan en los datos.






