En un contexto marcado por el aumento de eventos climáticos extremos, como lluvias intensas, cortes de energía y variaciones bruscas de temperatura, las organizaciones enfrentan un desafío cada vez mayor: asegurar la continuidad operacional cuando la infraestructura crítica falla sin previo aviso.
En Chile, este desafío se vuelve especialmente relevante durante el invierno, cuando aumentan las lluvias, vientos fuertes y condiciones climáticas adversas que afectan la red eléctrica. En otras ocasiones, cuando vivimos El Niño, los cortes de energía incrementaron, afectando a más de 2,4 millones de chilenos.
Según datos de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), los reclamos por interrupciones eléctricas presentados directamente a las empresas distribuidoras (Enel, CGE, Saesa, Chilquinta, entre otras) alcanzaron 1,6 millones durante el invierno de 2025, evidenciando un deterioro significativo en la continuidad del suministro en el país en el último año, especialmente en periodos invernales de mayor demanda y exposición climática.
El agro: uno de los sectores más expuestos.
Este panorama golpea con especial fuerza al sector agrícola, durante el invierno, cuando El Niño intensifica las lluvias y tensiona aún más la red eléctrica, un corte prolongado en plena temporada de mayor actividad puede significar la pérdida de una cosecha completa o el colapso de un sistema de riego que no puede detenerse sin generar daños irreversibles. En 2025 se registraron más de 839 siniestros agrícolas por eventos climáticos en invierno, con indemnizaciones que superaron los $2.628 millones de pesos según un estudio de Gallagher Chile. Por ejemplo, en una operación agrícola con generadores eléctricos industriales de respaldo, la plataforma anticipa fallas y monitorea el estado de los equipos antes de que el respaldo falle en plena contingencia. Por eso, contar con capacidad de anticipación se ha vuelto tan relevante para este rubro como para cualquier otra industria crítica del país.
Frente a este escenario, tecnologías como la inteligencia artificial y el monitoreo en tiempo real comienzan a consolidarse como herramientas clave para anticipar riesgos y reducir el impacto de incidentes que, hasta hace poco, solo se detectaban una vez que ya habían provocado pérdidas.
«La inteligencia artificial permite consolidar datos, automatizar procesos y generar visibilidad en tiempo real, algo que hoy es fundamental para mejorar la capacidad de reacción y fortalecer la continuidad operacional», afirma Gustavo Godoy, CEO de VOXA, plataforma de gestión y monitoreo inteligente de activos que integra trazabilidad y conexión con los sistemas de gestión de las empresas.
De la reacción a la anticipación de las fallas
Según Gustavo Godoy, especialista en inteligencia artificial y experto en digitalización de empresas de VOXA, el cambio de paradigma pasa por dejar atrás una gestión reactiva de los activos críticos y avanzar hacia modelos preventivos, donde la información permite actuar antes de que una contingencia afecte la operación.
«Es importante destacar que hoy en Chile existe esta tecnología capaz de detectar anomalías tempranas, permitiendo tomar decisiones oportunas antes de que una falla derivada de un evento climático se materialice, ayudando a reducir el impacto económico», finaliza Godoy.


