La “Revolución de los Baños Públicos” en China que sorprende a los turistas y pone en evidencia la realidad chilena

Mientras en muchas ciudades chilenas encontrar un baño público puede convertirse en un martirio, en las principales urbes chinas estos espacios son parte integral del paisaje urbano y están disponibles de forma gratuita en parques, avenidas, estaciones de metro, barrios residenciales y zonas turísticas. No se trata solo de una característica de ciudades como Beijing o Shanghái, sino del resultado visible de una política nacional impulsada desde hace más de una década. Este modelo responde al programa conocido como la “Revolución de los Baños” (厕所革命), lanzado oficialmente en 2015 por el presidente Xi Jinping. La iniciativa buscaba mejorar drásticamente las condiciones sanitarias en todo el país, tanto en zonas urbanas como rurales.

Entre 2015 y 2017, China construyó o renovó más de 68.000 baños públicos. Posteriormente, se planificó la construcción y mejora de otros 64.000 adicionales entre 2018 y 2020, con el objetivo de elevar la calidad de vida de la población. El programa se extendió con metas de renovación y construcción continua, obligando especialmente a los sitios turísticos de categoría máxima (AAAAA) a ofrecer baños accesibles de estilo occidental y familiares. Esta exigencia se replicó en estaciones de transporte modernas y en ciudades turísticas medianas como Lijiang, en Yunnan.

Un patrón que se repite en las grandes ciudades

En metrópolis como Beijing, Shanghái, Shenzhen, Guangzhou o Chengdu, el hallazgo es consistente: los baños públicos son fáciles de ubicar gracias a carteles azules con la indicación “WC” o 公共厕所. Viajeros frecuentes coinciden en que cuanto más grande y moderna es la ciudad o instalación, mejor es la calidad. Aeropuertos y estaciones de tren destacan por ofrecer baños de estilo occidental, cabinas accesibles, baños familiares y, a menudo, personal de aseo permanente.

La brecha con Chile: datos comparativos

El contraste con Chile es notable. Según el Public Toilet Index de QS Supplies (2021), Chile registra solo 3 baños públicos por cada 100.000 habitantes, uno de los índices más bajos a nivel mundial. Islandia lidera con 56, casi 19 veces más.

A nivel local, estudios como los de la Universidad de Chile y reportes periodísticos confirman la insuficiencia: en muchas zonas urbanas los baños públicos son escasos, y en Santiago predominan opciones de pago como los Eco Baños en el centro (Paseo Ahumada, Estado y Huérfanos). Esto difiere del modelo chino, donde la gratuidad es la norma en espacios públicos urbanos.

¿Es replicable el modelo chino en Chile? Los contextos políticos, económicos y administrativos son muy diferentes. China cuenta con un sistema centralizado y presupuestos estatales de gran escala, mientras que en Chile los municipios enfrentan restricciones presupuestarias y procesos de licitación más complejos. Sin embargo, la comparación entre los cientos de miles de baños impulsados por el Estado chino y los escasos 3 por cada 100.000 habitantes en Chile invita a reflexionar sobre prioridades de inversión en infraestructura básica.

Especialistas en planificación urbana coinciden en que los baños públicos impactan directamente en la salud pública, el turismo, la inclusión de personas mayores, mujeres embarazadas y personas con discapacidad. Su ausencia no es un detalle menor, sino una falencia estructural que condiciona la experiencia diaria de millones de personas en las ciudades.

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