Chile alcanzó un promedio de 435 pagos digitales al año por persona mayor de 15 años, mientras las transferencias electrónicas crecieron 15%. Nuevos avances regulatorios buscan facilitar que estas operaciones puedan utilizarse directamente para pagar en comercios, abriendo una nueva etapa para la industria de medios de pago.
Pagar una compra directamente desde la cuenta bancaria, sin utilizar una tarjeta, podría convertirse en una experiencia cada vez más habitual en el comercio chileno. Y aunque las transferencias electrónicas llevan años formando parte de la vida cotidiana de las personas, la industria comienza a avanzar en los cambios necesarios para llevarlas de manera más simple al punto de venta.
El escenario se produce en medio de una fuerte expansión de los pagos digitales. De acuerdo con el Informe de Sistemas de Pago 2026 del Banco Central, el número de pagos aumentó 15% respecto del informe anterior, alcanzando un promedio de 435 operaciones digitales al año por cada persona mayor de 15 años. Las Transferencias Electrónicas de Fondos, conocidas como TEF, también aumentaron 15%.
Sin embargo, existe una brecha importante. Pese a que las transferencias son ampliamente utilizadas entre personas, no más del 10% de las transferencias interbancarias corresponde actualmente a pagos a comercios, según el Banco Central.
El propio instituto emisor ha situado este desafío dentro de su agenda y anunció que priorizará cambios normativos destinados a facilitar el uso de transferencias electrónicas como medio de pago en comercios y fortalecer el sistema de pagos inmediatos.
Uno de los movimientos concretos ocurrió durante agosto y septiembre. La Comisión para el Mercado Financiero, CMF, sometió a consulta pública una propuesta para actualizar las actividades que pueden desarrollar los operadores de tarjetas de pago.
La propuesta considera que estos operadores puedan prestar servicios de iniciación de pagos, implementar sistemas de pago mediante transferencias electrónicas para sus comercios afiliados, tanto presencialmente en terminales como de manera remota mediante botones de pago, además de ofrecer determinados servicios de payout asociados a las operaciones procesadas. La consulta pública finalizó el 9 de septiembre.
Para Jorge Oteíza, gerente comercial de Kuvasz Solutions y experto en pagos digitales, Chile no necesita construir desde cero la infraestructura necesaria para avanzar hacia este modelo.
“Chile ya tiene la infraestructura, transferencias inmediatas desde 2008. Lo que falta es estandarización: hoy cada institución resuelve alias, QR y confirmación de pago a su manera. La propia industria fintech recién acordó, hace apenas unos días, seis principios para resolver justamente eso: que la experiencia sea igual sin importar en qué banco o billetera tengas tu cuenta. En paralelo, la CMF ya abrió una consulta para que los adquirentes puedan ofrecer pagos vía transferencia directamente en el punto de venta. Ese es el tipo de pieza técnica que falta para que transferir se sienta tan simple como acercar una tarjeta”, explica.
La expansión de los pagos desde cuentas también abre una discusión relevante para comercios, emprendedores y pequeñas empresas.
Actualmente, las tarjetas continúan siendo protagonistas de los pagos digitales en Chile. Las transferencias, en cambio, concentran montos importantes y son ampliamente utilizadas entre personas, pero todavía tienen una presencia limitada como mecanismo directo de pago en establecimientos comerciales.
La posibilidad de integrarlas de manera más sencilla al punto de venta podría sumar una alternativa adicional para que los negocios reciban pagos y, al mismo tiempo, aumentar la competencia entre los distintos medios disponibles.
“El principal impacto potencial está en costos y liquidez. Las transferencias funcionan bajo una estructura distinta a la de las tarjetas y permiten que los fondos estén disponibles de manera inmediata. Para una pyme o un emprendedor, contar con más alternativas para recibir pagos puede traducirse en mayor competencia y mejores condiciones. El riesgo es que, si no existe estandarización, terminemos con un mosaico de soluciones que no conversan entre sí. Por eso avanzar hacia principios comunes de interoperabilidad es tan relevante”, señala Oteíza.
El desafío, por tanto, no pasa solamente por permitir una transferencia. Para competir con la experiencia de acercar una tarjeta o un teléfono a un terminal, el pago desde cuenta tendrá que ser rápido, sencillo y capaz de funcionar de manera consistente entre diferentes bancos, fintech, billeteras y comercios.
El Banco Central ha planteado precisamente que el objetivo es avanzar hacia un sistema seguro e interoperable, con una mayor variedad de opciones para hogares y empresas.
La expansión del ecosistema también plantea desafíos para la prevención del fraude. El ISiP 2026 advierte que la tasa de fraude en medios de pago digitales aumentó durante el primer semestre de este año respecto de 2025 y que, desde el segundo semestre de 2024, se observan incrementos en prácticamente todos los instrumentos analizados, con excepción de los giros realizados en cajeros automáticos.
Para los comercios, la incorporación de nuevos medios implica que la seguridad tendrá que evolucionar junto con las alternativas disponibles para pagar.
“Cuando un comercio comienza a recibir pagos desde distintos medios, el desafío ya no es mirar cada canal de forma aislada. La operación necesita una visión integrada que permita identificar en tiempo real qué está ocurriendo entre tarjetas, transferencias y otras alternativas de pago. A medida que el ecosistema se vuelve más interoperable, también aumenta la importancia de contar con monitoreo transaccional capaz de acompañar esa complejidad sin agregar fricción a la experiencia del cliente”, explica el ejecutivo de Kuvasz Solutions.
El avance de los pagos desde cuenta no significa necesariamente el reemplazo inmediato de las tarjetas. Más bien, apunta hacia un escenario en el que los consumidores podrían disponer de más alternativas al momento de pagar y los comercios podrían incorporar nuevos mecanismos para recibir dinero.
Con 435 pagos digitales por persona al año y una industria que continúa sumando participantes y servicios, el próximo desafío ya no parece ser convencer a los chilenos de utilizar medios digitales. La discusión comienza a trasladarse hacia cómo hacer que distintas formas de pago puedan convivir de manera simple, interoperable y segura en la caja del comercio.


