Desde voces clonadas para pedir dinero hasta filtraciones de información confidencial, la masificación de la IA abre nuevos espacios para fraudes y errores difíciles de detectar.
Una llamada aparentemente normal puede convertirse en una estafa: al otro lado de la línea está la voz de un hijo que pide dinero con urgencia. Esa voz, sin embargo, puede haber sido creada artificialmente a partir de unos pocos segundos de audio disponibles en redes sociales.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de millones de personas y, junto con sus beneficios, también está generando nuevos riesgos para usuarios, trabajadores y empresas.
En Chile, su adopción crece. Según Cadem, el 78% de los chilenos declara haber utilizado herramientas como ChatGPT, Gemini o Copilot.
“Los datos personales son, hoy, la superficie de ataque más grande y menos controlada de cualquier organización. La Ley 21.719 obliga a tratarlos así: con inventario, trazabilidad y controles reales, no con una política de privacidad que nadie audita”, explica Zady Parra, Subgerente Operacional y Seguridad de Zenta.
Estos son seis riesgos que requieren atención:
1. Voces y videos clonados para estafas
La IA permite generar imitaciones de voz cada vez más convincentes para solicitar dinero, información o acceso a cuentas. Ante una petición urgente, es recomendable cortar la llamada y contactar directamente a la persona.
2. Datos personales entregados a un chatbot
El riesgo también aparece cuando los usuarios ingresan voluntariamente información privada. Según Cadem, el 28% de los chilenos declara haber contado problemas personales a una inteligencia artificial. RUT, claves, datos bancarios o documentos no deberían compartirse sin conocer cómo serán almacenados y utilizados.
3. Respuestas incorrectas que parecen verdaderas
Una respuesta puede estar bien redactada y sonar convincente, pero ser incorrecta. Por eso, información relacionada con salud, dinero, contratos, trámites o aspectos legales debe contrastarse con fuentes oficiales o profesionales.
4. Información confidencial que sale de la empresa
El uso de IA también genera riesgos cuando trabajadores ingresan contratos, bases de datos u otros documentos en plataformas públicas. Según Cyberhaven Labs, el 34,8% de los datos que los trabajadores ingresan en herramientas de IA corresponde a información sensible.
Las empresas deberían definir qué herramientas pueden utilizarse y qué información nunca debe ingresarse.
5. Ciberataques potenciados por IA
La tecnología también permite crear mensajes más personalizados, contenidos falsos y comunicaciones que imitan a personas u organizaciones. Un sondeo de Kaspersky señala que el 76% de las organizaciones chilenas percibe presencia de IA en la mitad o más de los ciberataques que recibió durante el último año.
La doble validación para transferencias o cambios de cuentas puede ayudar a prevenir pérdidas.
6. Confiar demasiado en la IA
La rapidez con que estas herramientas responden puede generar una falsa sensación de certeza. La IA debe entenderse como una herramienta de apoyo, no como una fuente infalible.
“Los estafadores ya no necesitan ser expertos. la inteligencia artificial les permite escribir sin faltas de ortografía, imitar voces y personalizar el engaño con información que cada persona publica en redes. La mejor defensa sigue siendo desconfiar de cualquier mensaje que pida dinero o datos con urgencia, aunque parezca venir de alguien conocido”, advierte Parra.


