En medio de la desconfianza política y la sensación de que el Estado no logra responder, Leonardo Lavanderos propone mirar el problema desde otro lugar. Para él, la crisis no es solo institucional ni ideológica. Es una crisis de coherencia en las relaciones que sostienen a la sociedad.

Sustentable y sostenible: el problema mal entendido

Lavanderos distingue algo que suele confundirse:

  • Lo sustentable: la base material. Economía, recursos, infraestructura.
  • Lo sostenible: el proyecto común, el sentido compartido, la legitimidad.

“Una sociedad puede crecer económicamente y aun así fragmentarse si la gente no percibe sentido. También puede tener discurso y promesas, pero si no hay base real, se vuelve pura retórica”.

La viabilidad aparece cuando ambas cosas se articulan.

La metáfora del matrimonio

Para explicarlo, usa una imagen sencilla.

“Imagine un joven que se casa con la hija de un banquero. Tiene estabilidad económica, casa, patrimonio. Desde fuera todo parece sólido. Pero si no comparten proyecto de vida, la relación puede romperse igual”.

Y al revés:

“Una pareja puede quererse mucho, tener propósito común, pero si no tiene condiciones mínimas para organizar su vida, la relación entra en tensión”.

El matrimonio no se sostiene solo por dinero ni solo por afecto.
Se sostiene cuando ambas dimensiones están alineadas.

“Eso es la viabilidad. Eso es la ecopoiesis”.

¿Qué es la ecopoiesis?

En palabras simples, es la capacidad de una sociedad para mantener coherencia entre su base material y su sentido colectivo.

Cuando lo que sostiene al sistema y el proyecto que lo orienta están en sintonía, emerge comunidad.

Cuando se contradicen, aparece fragmentación.

“La comunidad no se decreta. Surge cuando lo que hacemos y lo que decimos están alineados”.

¿Y el narcotráfico qué tiene que ver?

Aquí Lavanderos introduce un punto incómodo pero necesario.

“El narcotráfico funciona como una red altamente coordinada. Tiene coherencia interna, rapidez de acción y fuerte articulación territorial. Eso lo hace eficiente en términos organizacionales”.

Aclara de inmediato:

“Eficiente no significa legítimo ni deseable. Significa que opera con coherencia interna”.

El problema, según él, aparece cuando el Estado pierde esa coherencia.

“Si el Estado tiene recursos pero no logra articular función y sentido en el territorio, otros sistemas ocupan ese espacio con mayor capacidad de coordinación”.

No es solo un problema policial. Es un problema de viabilidad relacional.

¿Qué implica esto para la política?

Para Lavanderos, la política falla cuando se vuelve puramente técnica o puramente discursiva.

“Si la economía crece pero el sentido colectivo se erosiona, la sociedad pierde estabilidad. Si hay relato potente pero sin base real, se genera frustración”.

La tarea política no es solo administrar ni emocionar. Es mantener coherencia.

¿Qué está en juego hoy?

Según Lavanderos, lo que está en juego no es solo quién gobierna, sino si somos capaces de sostener coherencia como sociedad.

“Una sociedad es como un matrimonio. Si lo material y el sentido se contradicen permanentemente, se rompe. Si se articulan, se fortalece”.

Y esa articulación tiene nombre: ecopoiesis.

Es la condición que hace posible algo que hoy parece escaso pero indispensable: comunidad.