El «guante blanco» del gremio camionero: suspende amenaza de paro por el diésel, pero eleva exigencias de protección tarifaria al Gobierno

El gremio del transporte de carga descartó por el momento la convocatoria a una movilización nacional frente a las constantes fluctuaciones en el precio del diésel. Tras sostener un encuentro con el subsecretario de Economía, Karlfranz Koehler, dirigencias del sector condicionaron la estabilidad del rubro a la entrega de respuestas institucionales expeditas que les permitan traspasar los sobrecostos operativos directamente a las tarifas finales, evitando así asumir las pérdidas del mercado de combustibles.

Exigencias y presiones

La negociación actual de la Confederación Nacional de Transportes de Carga gira en torno a la creación de un mecanismo técnico de ajuste automático frente al precio de los insumos, además de modificaciones operativas al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles. Desde la cúpula directiva se cuestiona que los desajustes del sistema generan distorsiones como el denominado impuesto específico negativo, una carga impositiva contingente de casi cien pesos por litro que el sector no logra recuperar ni transferir a los fletes. Aunque los dirigentes descartaron fijar un plazo perentorio a las autoridades, enfatizaron que la resolución debe ser inmediata, utilizando el peso estratégico del gremio para trasladar la responsabilidad de eventuales desabastecimientos a la velocidad de respuesta de la administración central.

Sergio Pérez, presidente de la Confederación Nacional de Transportes de Carga (CNTC), dijo que “Nosotros no damos ultimátum. Lo que decimos al gobierno es que esto tiene que tener una solución urgente porque es un problema que afecta a toda la nación”.

La relación entre los camioneros y la administración de Gabriel Boric

La relación entre los gremios del transporte de carga y la administración de Gabriel Boric se caracterizó por una constante tensión política, episodios de paralización logística y negociaciones bajo alta presión. Al tratarse de un sector clave que moviliza más del noventa por ciento de la mercancía del país, las dirigencias del rubro utilizaron con frecuencia su capacidad de paralizar la cadena de suministros para presionar al Ejecutivo frente a dos grandes demandas: el control de los precios de los combustibles y el aumento de la seguridad en las carreteras.

De hecho, a pocas semanas de la llegada de Boric a La Moneda en abril de 2022, agrupaciones de camioneros del norte y sur del país iniciaron los primeros bloqueos de rutas. El punto crítico de la relación ocurrió en noviembre de 2022, cuando una paralización prolongada bloqueó más de cincuenta puntos estratégicos de la red vial nacional.

En ese entonces, el vínculo entre La Moneda y el sector estuvo condicionado por la división interna entre los transportistas. Mientras la Confederación Nacional de Dueños de Camiones prefirió mantener una vía de negociación más institucional enfocada en ajustes tarifarios, la Confederación Nacional de Transportes de Carga y diversas agrupaciones independientes adoptaron posturas más confrontacionales.

Hoy, bajo la administración del Presidente Kast, los gremios han adoptado posturas diferentes en la forma de encarar al Ejecutivo. El presidente de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC), Juan Araya, señaló -por ejemplo- que se busca establecer un mecanismo que permita a los transportistas reajustar sus tarifas ante las variaciones del precio del combustible.

“Espero que el gobierno nos trate con buenas condiciones”, afirmó el dirigente.

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