La oposición logró instalar la primera gran crisis política del Gobierno de José Antonio Kast tras anunciar una interpelación contra la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert.
El cuestionamiento apuntaba a la ausencia de un plan nacional de seguridad, exigido por la propia ley que creó el ministerio, en medio de críticas por improvisación y falta de conducción frente al crimen organizado.
La presión política terminó acelerando el ajuste ministerial: Steinert dejó el cargo junto a la vocera Mara Sedini, en uno de los cambios de gabinete más rápidos desde el retorno a la democracia.
Con esta decisión, La Moneda intenta contener el golpe político y reordenar su equipo en dos áreas clave: seguridad y vocería.






